Con viento de proa

Hace aproximadamente 1 año, un día surgió en casa una conversación sobre la peste negra. En el colegio mi hija mayor había estado trabajando varias leyendas, entre las cuales la leyenda de “El Tarlà”. “El Tarlà” es una de las figuras más típicas y emblemáticas de Girona, además de ser una figura que gusta mucho a los niños. La leyenda nace en una época en la que la peste negra era uno de los temores colectivos más arraigados por sus mortales consecuencias. Un pequeño brote se manifestó en la calle Argentería y para evitar posibles contagios al resto de la ciudad la calle se puso en cuarentena, cerrada por cada uno de sus extremos con vallas hechas de caña. Las largas horas de tristeza y aburrimiento fueron amenizadas por la actuación de un personaje popular llamado “Tarlà”, que hacía cabriolas por los balcones. Así, los días encerrados transcurrieron más alegremente. Para recordar el simpático personaje, una vez la calle fue abierta, construyeron un muñeco que colgado de una barra giratoria imitaba las volteretas de su antecesor de carne y huesos y, cada año, en las fiestas de primavera es colgado en la ciudad.

En esa conversación surgió la típica pregunta, “Mama, qué es la peste negra?. Yo, tratando de hacer la más correcta explicación, le dije que se trataba de una pandemia, es decir, de una enfermedad que se transmitía muy rápidamente. Ella se asustó y me dijo que no quería ponerse enferma de una enfermedad así, y mi respuesta fue: no te preocupes, actualmente no existen las pandemias.

No había pasado ni medio año cuando empezó la crisis sanitaria de la COVID-19. Desde ese momento, la conversación con mi hija ha venido a mi mente muchas veces puesto que lo sucedido era completamente inesperable y ha resultado ser un auténtico contratiempo en nuestras vidas, obligándonos a adaptarnos y a reinventarnos, cambiando nuestros hábitos y formas de relacionarnos con nuestro entorno.

Una de las lecturas de la leyenda de “El Tarlà” se puede resumir en dos palabras: imaginación e innovación. “El Tarlà” fue protagonista dado que en unos días negros donde lo único que se escuchaba era música fúnebre, fue capaz de poner color a la situación. Hoy, lo que vivimos no está tan lejos pues de “El Tarlà” y la peste negra y esa leyenda nos dice que quien va a salir reforzado de la situación va a ser quien sepa imaginar e realizar algo mejor e útil para los demás.

Trabajando pues en esta línea y con el ánimo de ayudar al sector de los puertos deportivos, proponemos dos estrategias para potenciar su productividad y los servicios que prestan a sus clientes:

  1. Avanzar y acelerar en el uso de la tecnología para gestionar sus operaciones.
  2. Definir nuevos servicios para sus clientes, que les permitan ofrecer valor añadido a pesar de la distancia.

¿Cómo pueden los trabajadores de nuestro puerto deportivo avanzar en sus tareas minimizando la presencia en las oficinas? Está claro que hay trabajos que sí o sí implican presencialidad, como por ejemplo el hecho de que un marinero ayude a amarrar a un cliente; pero existen tareas/trabajos que se pueden seguir haciendo des de la distancia mediante la tecnología. Los puertos que usan Galatea como programa de gestión de sus servicios y operaciones han podido seguir trabajando en sus tareas administrativas y de gestión en todo momento, incluido en el punto más álgido de la pandemia, des de sus propias casas, gracias a la nube. Los datos del Galatea se encuentran guardados en la nube, permitiendo la sincronización de los mismos con todos los dispositivos corporativos de los empleados del puerto, facilitando el hecho de trabajar en línea de manera eficaz.

Además, si añades al Galatea el trabajo en el entorno del Microsoft 365 Apps, obtienes el conjunto de herramientas necesarias para mejorar la productividad, des de cualquier lugar, con cualquier dispositivo, colaborando con tus compañeros.

¿Como podemos llegar a nuestros clientes y ofrecerles servicios de manera digital? En la segunda estrategia nos focalizamos en ayudar a nuestros puertos a dar valor a sus clientes y a facilitar la contratación a distancia de sus servicios. Así, se trabaja en el modelo “contactless”, diseñando procesos completamente ejecutables a distancia. Un ejemplo: los clientes están acostumbrados a ir a su puerto a firmar el contrato de renovación anual del amarre o a solicitar algún servicio, pero, y si pudieran hacerlo des de casa o des del barco?. Así, un proceso tan simple como es firmar un documento, que estamos acostumbrados realizar presencialmente, se puede hacer des de una APP del móvil; recibes una notificación, presionas, entras, revisas y decides si quieres firmar o no el documento. ¡Así de fácil!

¡Haciendo pues el símil marinero, toca navegar con viento de proa, pero no por eso dejar de avanzar!